Voy a comenzar esta reflexión, con un poco de retrospección en lo que se refiere al papel de los arquitectos en la sociedad.
Hasta hace unos años, las mujeres arquitectas habíamos tenido ventaja sobre nuestros colegas; porque tradicionalmente y por años la mujer permanecía a cargo del hogar teniendo la experiencia de primera mano del entorno de su comunidad, de la situación de sus vecinos y del ambiente en el que desenvuelven las actividades de las personas.
Hoy las tareas ya no se asignan a los roles tradicionalmente de hombres y mujeres, ya la sociedad ha sido transformada, por la necesidad de que todos trabajemos para procurar alcanzar un poder adquisitivo más elevado.
Ahora todos participamos de una vida en común, en la que tenemos que lidiar con retos y obstáculos que a diario nos presentan las diferentes situaciones y que debemos superar para lograr la armonía y el equilibrio en nuestras vidas y en nuestro hábitat.
Las nuevas condiciones que se presentan a partir de la Cuarentena por causa del Covid-19, nos permiten replantear la participación de los arquitectos en el papel de procurar una vivienda y un entorno confortable a los individuos que conforman la sociedad.
Luego de una actitud casi sumisa ante el boom inmobiliario y a merced de las pautas impuestas por el sector inversionista, es necesario que retomemos nuestro rol como creadores de espacio; para esto debemos hacer uso equilibrado de nuestro intelecto y tomar en cuenta a la hora de disponernos a diseñar un proyecto:
• La factibilidad del mismo, es decir no embonarlo de todas formas en un lugar donde las condiciones de infraestructuras, servicios básicos, vocación de uso de suelo y densidad no corresponden y traerá problemas a futuro.
• El diseño, es aquí donde está nuestro punto de apoyo en el que nos podemos vanagloriar ó convertirse en nuestro talón de Aquiles.
• Organización y coordinación de los profesionales afines involucrados en su realización. En este punto es necesario que nos aseguremos de que compartamos un mismo punto de vista en cuanto a los valores y motivaciones que nos inspiran como profesionales, para estar todos de acuerdo en lograr la óptima realización de la obra.
• Y la exitosa culminación del nuevo reto.
El cumplimiento de todo lo anterior nos dará la certeza del deber cumplido.
Este recordatorio lo hago porque al parecer la política con todas sus malas prácticas y la euforia consumista que el estilo de vida del siglo XXI, ha impuesto a lo largo y ancho de occidente, nos ha hecho guardar en el cajón de los recuerdos, los principios que nos inculcaron en nuestros primeros años de estudio de la carrera.
En estos momentos en los que todos hemos tenido que acatar el confinamiento, se nos presenta la oportunidad de convertir nuestra participación en una acción más cualitativa que cuantitativa, porque la calidad del espacio toma una relevancia brutal. Quiero decir que estar confinado en un lugar donde el espacio para permanecer durante las 24 horas del día no tiene variantes que ofrecer más que 4 paredes en las que la distribución interior fue lo último que el diseñador visualizó, cuestiona la habilidad y destreza del arquitecto que lo diseñó. Esta desafortunada visión de la vivienda del siglo XXI en nuestro medio se debe a que las áreas sociales y amenidades representan para los insaciables promotores y para los clientes víctimas del marketing lo más importante a la par de la fachada del edificio. Otra reprochable práctica es el desperdicio del frente de una casa en hilera que al seguir la línea de construcción te “empuja” a dejarle un espacio mínimo de patio trasero a una joven pareja, que está dejando los mejores años de su vida en el trabajo diario, para pagar sumas astronómicas por una vivienda medianamente cómoda para compartir con sus hijos, pudiendo replantear el diseño para lograr un espacio mejor aprovechado y darle la posibilidad de tener esparcimiento dentro del perímetro de la propiedad.

Estos ejemplos son los que corren con más suerte por así decirlo, no así las familias que viven en casas construídas como viviendas de interés social. En estos barrios no hay posibilidad de esparcimiento, ni dentro ni mucho menos fuera de la vivienda, porque cada centímetro del polígono del proyecto representa la posibilidad de obtener una ganancia, así que lo menos importante es el bienestar de los habitantes de estas viviendas.
En ambos casos se les presenta la alternativa de esparcimiento comunitario, no está mal pero en la cuarentena no lo pueden utilizar.
Y qué decir de los menos afortunados, los que habitan en cuartuchos o viviendas improvisadas de cajas, cartón y zinc.
Panamá
Han pasado muchos años ya desde que en las clases de Composición Plástica se nos pedía visitáramos lugares de asentamientos espontáneos para ver cómo vivían estas personas. En aquel entonces no comprendíamos mucho lo que allí ocurría, replicar formas y el pintar degrades interpretando los materiales que visualizábamos era lo que atraía nuestra atención, al igual que hacer comentarios de lo excéntrico que nos parecía nuestro querido profesor Arq. Julio Rovi insistiendo en el reciclaje de todo aquello que para nosotros su destino era el bote de basura.
Sin embargo, el tiempo ha pasado dándole la razón, quería que entrenáramos el ojo, que dimensionáramos el espacio de manera adecuada y que entendiéramos que toda acción tiene una reacción, previendo en el reciclaje la medida inteligente para disponer de los deshechos.
Con la experiencia compartida a nivel global de este encierro, nos queda claro que el reto para nosotros los arquitectos es brindar las soluciones mejor pensadas para satisfacer tanto a los promotores e inversionistas pero más que nada, a los que han de habitar estas viviendas. Recuperemos la pasión por solucionar las variantes que intervienen en el planteamiento de un proyecto, haciendo uso de los principios impartidos al inicio de nuestro aprendizaje de la arquitectura, tomando en cuenta la ventilación cruzada, iluminación natural, techos con suficiente altura para lograr adecuada temperatura en las estancias y disminuir el consumo de energía. También los espacios exteriores deben ser objeto de la más rigurosa atención procurando dotarlos con cordones de masa vegetal y arborización de barriadas y avenidas. Utilizar patios interiores en edificios y ventanales que a la vista dejen que el paisaje entre a las casas. Mostremos nuestra creatividad y de que somos capaces para que los interesados compren nuestras ideas!
Seguramente no todo ha sido malo, también está la experiencia de los que viven en apartamentos dotados con balcones donde la vista y el correr de la brisa han sido un valor inestimable en la adquisición del bien. Imagino que las familias que viven en residénciales en donde los retiros laterales y traseros son los que en teoría aprendimos a respetar, han sido testigos de la ansías de desahogo de sus moradores y han podido llenar esta necesidad. También imagino las lamentaciones de quienes en un afán de ganar espacio prescindieron de los espacios abiertos y los convirtieron en cerrados.
Con este artículo sólo pretendo que analicemos lo que hasta hoy hemos estado haciendo y veamos que podemos hacer mejor e inspirar a las nuevas generaciones sin sacrificar el bienestar de las personas que al final debe ser nuestro principal objetivo.



Felicidades Lilia.
Un fuerte abrazo desde Barcelona.
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Gracias. Espero tenerte con frecuencia en el blog
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